Antropología. Los bosquimanos, un pueblo en alto riesgo de extinción.
Antropología. Los bosquimanos, un pueblo en alto riesgo de extinción.
La etnia más antigua de Africa ha recibido el Nobel alternativo por la defensa de su tierra en Botsuana
Los bosquimanos, un pueblo en alto riesgo de extinción La etnia más antigua de Africa ha recibido el Nobel alternativo por
la defensa de su tierra en Botsuana, a la que quieren regresar «Este premio hará que nuestra voz se alce, nos situará en el mapa, demostrará que también somos seres humanos». Roy Sesana, junto con su hermano de tribu, Jumanda Gakelebone, recibieron hace unos días el conocido como Premio Nobel Alternativo, un galardón creado hace 25 años para reconocer el valor de los defensores del medio ambiente y de los Derechos Humanos. Roy y Jumanda, bosquimanos de la Reserva de Caza del Kalahari Central, en Botsuana, son dos veteranos en esta batalla, que lleva implícita la supervivencia de un pueblo con 20.000 años de historia en unos terrenos en los que se esconde una gran cantidad de oro y otras riquezas minerales. Desde hace dos décadas, los cazadores y recolectores bosquimanos sufren el acoso del Gobierno de Botsuana para que abandonen las tierras del Kalahari y hace siete años que comenzaron los traslados forzosos a asentamientos estables, con el argumento de que sólo allí accederían a las ventajas del progreso y que, además, así se protegía a la fauna salvaje con la que habían convivido. Nada se ls comunicó de las concesiones mineras a las grandes compañías transnacionales. Sin embargo, los escasos 100.000 hombres de los arbustos que hoy quedan no pedían nada. Sólo seguir viviendo de la caza del antílope y de las frutas y raíces, y levantando sus cabañas de ramas, como hicieron siempre sus ancestros desde la larga noche de los tiempos. De ahí que se organizaran en torno a First People of Kalahari, la asociación a la que pertenecen Roy y Jumanda, que el pasado día 9 recibieron en el Parlamento noruego, en su nombre, el Right Livehood Award, dotado con 200.000 euros a iniciativa del altruista sueco Jakob von Uexkull. «Queremos que Europa sepa que el Gobierno de Botsuana no nos trata bien, que nos ha echado de la Reserva de Caza para llevarnos a campos donde nuestra vida se acorta; el índice de mortalidad es alto, nos contagiamos de sida y dependemos de las raciones de comida que envía el Gobierno, mientras que a los pocos bosquimanos que quedan en el Kalahari los dejan morir de hambre [prohibiéndoles cazar], para que acaben cediendo a ir a vivir en los asentamientos». «Pedimos a los europeos que presionen para que nos permitan volver a nuestra tierra», exigía Sesana en declaraciones a EL MUNDO desde Londres, donde pasó unos días antes de acudir a recoger el galardón. Sesana confirma que en los asentamientos su cultura se pierde.«Y vamos a peor, mucho peor. Muchos morimos del estrés que genera pensar en nuestra tierra. Mi esposa falleció así. Ahora tenemos familiares en la zona prohibida, pero no se nos permite llevarles agua ni comida. Ni siquiera sabemos si están vivos. Los que están dentro y los que estamos fuera nos parecemos en que sólo esperamos la muerte», añade desolado. La última víctima, según la autopsia, fue la de Qoroxloo Duxee, una mujer que falleció de hambre a primeros de noviembre. En septiembre, las autoridades habían cerrado la reserva, llevándose las cabras de las familias y agrediendo a quienes intentaban el regreso o tan sólo fueron a llevar alimentos y agua potable. En la otra cara está la batalla jurídica, ganada en los tribunales por una familia a quienes una sentencia reconoce su derecho a volver a la antigua Reserva que les concedieron junto con sus animales domésticos junto con sus aperos y armas. Y es que la palabra progreso significa poco para los bosquimanos gana y gwi que habitan en este país. «Es cierto que en los asentamientos hay clínicas y escuelas muy bonitas», dice Sesana, «pero el sida no se cura en esas clínicas y cuando alguien entra allí sabemos que regresará muerto; y en el colegio las niñas se embarazan y los niños se emborrachan; esas escuelas no transmiten nuestra cultura». Para los bosquimanos son colegios «de la gente que vino a oprimirles».«Nosotros podemos desarrollarnos en nuestra tierra ancestral.Allí no somos pobres, sino muy ricos, porque sabemos encontrar medicinas y sanar a nuestra gente; y conocemos cómo seguir a los animales y comunicarnos con ellos. Somos biólogos sin ir a la escuela». Por contra, Roy explicaba que si se hacen dependientes, «la mente muere». «No somos papel higiénico que se tira», sentencia. «Nuestros antepasados nos llaman para que vayamos con ellos, así que no pararemos de luchar hasta lograrlo». En esa batalla les apoya la ONG Survival, cuya web es www.survival.es . En las páginas electrónicas se pueden conocer muchos más detalles de la vida de uno de los pueblos más veteranos que pueblan la Tierra y que mejor han conservado sus costumbres.
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19 Décembre 2005 à 05:27 dans
- Castellano (Bosquimanos)

